13 de junio de 2010

Knok knok, abríiiii!!!

He estado pensando y… qué tal si nos salimos un rato de nuestra cerca? O aunque sea la pintamos… no sé, saquémosle ese tono pálido, monótono, estático. Saquémosle el blanco ese y cubrámosla de un rojo sangre, un verde acuarela… o un amarillo destellante. Salgámonos de esa parte de tierra que está detrás suyo. La podemos saltar no? La saltás conmigo? Mirá que tenemos que levantar bien bien las piernas eh? No es joda. Tenemos que tomar impulso desde unos metros atrás. Yo que vos pruebo. Es mejor si lo hacés con alguien más porque te dan más ganas.

24 de mayo de 2010

Feriado

A veces uno se enferma cuando está enfermo. Pero otras veces se enferma cuando quiere. Qué feo es eso. Igual está bueno cuando te das cuenta que te estás autoenloqueciendo, y metiendo en un agujero negro donde todo es feo feo, y que si seguis así te van a estallar las neuronas de tanto pensar lo impensable, y querés mandar a todos a la mierda al mismo tiempo, como pasa en la radiodifusión.



22 de marzo de 2010

MOS

Somos. Creemos algo, desmentimos otro algo. Dormimos. Reimos solos o con amigos. Rezamos. Salimos. Nos emborrachamos. Leemos un libro. Vamos a trabajar o trabajamos desde casa. Lloramos. Gritamos y reventamos de problemas. Tomamos el colectivo. Hacemos como si nada. Planeamos. Cojemos. Despreciamos. Llamamos por teléfono. Hacemos la cama. Viajamos. Cantamos. Nos guardamos cosas. Nos callamos. Herimos. Aprendemos y también enseñamos. Matamos la soledad. Comemos. Odiamos. Amamos. O es lo que creemos?


Y si todo fuera otra cosa? Y si en realidad no hay nada que nos una? Si no tenemos nada en común?
Si todos somos de una especie diferente?

3 de marzo de 2010

Castor es un cantante que un día pensó en la posibilidad de que llegue un punto en el que no se puedan crear mas melodías...es que hay tantas que ya fueron inventadas!!!
Horrorizado por esa amenzada que él mismo se inventó, agarró una cajita de madera del tamaño de una sandía y guardó en ella todas las combinaciones de notas musicales que se le iban ocurriendo. Se tranquilizó un poco cuando vio que podía agarrar los ritmos con sus propias manos, algo que nunca había podido hacer.

Hoy todavía los tiene ahí, en el tercer estante de su placard. Castor sabe que algún día va a saber qué hacer con ellos.